¿Qué hacer si mi comunidad se niega a reparar un espacio común?

¿Qué hacer si mi comunidad se niega a reparar un espacio común?

Reparar un espacio común en una comunidad de propietarios puede resultar toda una batalla para el perjudicado. Cuando ciertas tuberías, bajantes o instalaciones de pocería pasan por tu vivienda y tienen problemas, lo primero que tienes que hacer es informar al presidente o administrador de tu edificio. Pero, si este hace oídos sordos, es hora de pasar a la acción.

Posibilidades a la hora de reparar un espacio común

Con el paso de los años, es lógico que ciertos elementos comunes de las comunidades se vayan deteriorando; sobre todo, si no ha habido un buen mantenimiento y supervisión. Según dónde se encuentren pueden afectar más o menos gravemente a la vida de algunos vecinos, y hay que poner remedio a esa situación con urgencia.

En estos casos de averías en las comunidades de vecinos, lo primero que tienes que hacer es consultar con tu administrador de fincas si realmente el problema está en un elemento común. Si es así, comunica por escrito cuanto antes que solicitas la reparación de los problemas que te está causando. Puedes hacerlo a través de burofax o mediante un documento entregado en mano. En este último caso, pide siempre acuse de recibo.

Has de insistir en el tema las veces que hagan falta, por teléfono o en persona, pero al menos en una ocasión haz un escrito de tu demanda: en el caso de que haya problemas, este será una prueba importante. Después de esto, la pelota está en el tejado del responsable jurídico de tu comunidad, que puede optar por dos vías: solucionar el problema o ignorar tus peticiones. Si ese es el caso, veremos qué puedes hacer para desbloquear la situación.

¿Hay que poner una denuncia a la comunidad de propietarios?

Frente al silencio del administrador, como vecino perjudicado, puedes tomar dos caminos. En primer lugar, optar por reparar de tu bolsillo el problema, en caso de que te perjudique gravemente (por ejemplo, rotura de una tubería); eso sí, guarda todas las facturas para luego reclamárselas a la comunidad. 

Si la comunidad insiste en no pagártelas, aun avisándola de la urgencia de estas, no te quedará más remedio que poner una denuncia a la comunidad de propietarios presentando el escrito de aviso y la factura de la reclamación. Normalmente saldrás ganador de todo esto y te tendrán de devolver el dinero.

Normalmente, las actuaciones en las zonas comunes de los edificios se pueden dividir en obras urgentes, necesarias y de mejora. Para evitar males mayores, las urgentes han de acometerse con la mayor celeridad posible y no necesitan aprobarse en junta para llevarse a cabo, aunque luego haya que ratificarlas en ella. Evidentemente, las actuaciones necesarias y de mejora sí han de aprobarse en la reunión de la junta y son las consideradas “de mantenimiento”.

El artículo 10 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) recoge la necesidad de hacer mejoras en la conservación y el buen mantenimiento del inmueble, e incluye tanto las instalaciones en común como los servicios que se prestan a la comunidad.

Derechos y deberes cuando hablamos de espacios comunes

Las comunidades de propietarios son lugares donde la convivencia entre los derechos y las obligaciones se antoja bastante complicada. En general, los vecinos suelen acordarse siempre de sus derechos, olvidando que estos acaban cuando influyen en los de los demás y que, por tanto, también tienen sus obligaciones. Entre estas últimas se encuentran:

– Evitar llevar a cabo en la vivienda actividades molestas, que generen muchos ruidos o sean insalubres o peligrosas.

– Cuidar de las instalaciones comunes. Sobra decir que no hay que romper ni hacer un mal uso de los sistemas.

– Que las obras que hagas en casa no dañen la estructura general del edificio y, por supuesto, que se realicen dentro de las horas permitidas.

– Dejar la entrada de su vivienda para realizar reparaciones y obras en los elementos comunes del edificio.

– Estar al día en los gastos comunes, ya sea en la cuota de comunidad mensual o en las derramas, es decir, aquellas cuotas extra que se aprueban en la junta para cubrir ciertos costes imprevistos, pero necesarios.

Con respecto a los derechos de los propietarios, son los siguientes:

– Derecho a disfrutar en exclusiva de su vivienda y, a la vez, al disfrute y uso de las zonas comunes compartidas con el resto de los propietarios.

– Derecho a modificar su propiedad sin alterar la de sus vecinos, eso sí, comunicando con antelación a la comunidad dicha modificación.

– Derecho a denunciar al presidente y al administrador aquellas actividades molestas que causen otros vecinos.

– Posibilidad de ocupar uno de los puestos de representación que haya en la comunidad (presidente, tesorero, etcétera).

En resumen, pedir a la comunidad de vecinos que se encargue de reparar un espacio común es un derecho que cualquier propietario afectado puede ejercer. Según la respuesta de la comunidad, este puede solucionarlo rápidamente o acudir a la ley.

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Alberto Calvo Orosa

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