Alquiler con opción a compra. Qué es y cómo funciona.

Alquiler con opción a compra. Qué es y cómo funciona.

El alquiler con opción a compra es una decisión intermedia entre decidir alquilar o comprar una vivienda. Si no lo tienes claro quizás esta sea una posibilidad para tu situación.

 

Qué es el alquiler con opción a compra

Es una modalidad de contrato relacionado con la vivienda, en el que los inquilinos permanecerán los primeros años de ocupación de ésta en régimen de alquiler (normalmente un mínimo de dos años) y pasado este periodo podrán optar a ser propietarios de la vivienda comprándola.

 

Cómo funciona el alquiler con opción a compra

En un alquiler con derecho a compra, existen dos partes: el contrato de alquiler y el de la parte relacionada con la opción a compra, el de compra-venta.

Una vez terminado el periodo acordado de alquiler, se daría la opción de la compra, descontado las mensualidades ya abonadas de alquiler (parcial o totalmente según lo estipulado) desde el principio del contrato, al precio total de venta acordado en el momento del acuerdo.

Cuando el arrendatario firma el contrato debe tener el cuenta que ya se debe cerrar el precio de la vivienda por parte del propietario, y que en la parte relativa al alquiler quede claro qué parte se hace cargo de los gastos habituales (comunidad, IBI y otros).

Además el arrendatario debe depositar una señal con la que cierra y se compromete al interés en adquirir la vivienda en futuro. Qué quiere decir esto, pues que esto es un aval para ambas partes y es beneficioso, tanto para el inquilino (que si realmente elige esta modalidad es porque está interesado en adquirir la vivienda) como para el propietario (que tiene interés en venderla en el plazo establecido). Si el arrendatario desistiera de la venta una vez cumpla el periodo de alquiler, perdería esta señal inicial en concepto de “indemnización”.

 

Recomendaciones para un inquilino con alquiler con opción a compra

Teniendo en cuenta que es una muy buena opción para personas que desde un inicio están interesadas en un inmueble pero quieren asegurarse estando unos años de alquiler sin un compromiso en firme, antes de dar todo por sentado, no está de más pedir una copia de la nota simple en el registro de la propiedad para comprobar que la vivienda esté libre de cargas.

Una vez el inquilino esté interesado en dar el paso de realizar la compra de la vivienda, se recomienda que se informe al propietario de manera oficial, por ejemplo mediante un burofax para que quede constancia de tal hecho.

Al igual que si el inquilino finalmente decide no efectuar la compra, pedrería la señal que se depositó al inicio del contrato (que suele ser un porcentaje del precio total de la vivienda acordado), el propietario tiene la obligación absoluta de venderla y no puede dar marcha atrás, ya que se le puede obligar a través de un juzgado a ponerla en venta definitivamente. Para estar seguros por ambas partes es conveniente inscribir el contrato en el registro de la propiedad.

 

Ventajas del alquiler con opción a compra

 

Para el propietario/vendedor:

  • Mientras espera a vender su vivienda, en el caso de no tener relativa prisa, no pierde tiempo teniéndola vacía sino que percibe una renta mensual.
  • Está protegido frente a los impagos, ya que en caso de producirse, el inquilino puede perder el derecho a la compra, algo que en circunstancias normales no le interesa.
  • Si el inquilino decide no comprar la vivienda, está respaldado con una “indemnización” gracias a la señal que se deposita inicialmente por parte del arrendatario.

 Para el arrendatario:

  • Es una inversión a largo plazo, ya que aunque esté pagando una cuota de alquiler, esta le será descontada del precio final de la vivienda. Además si hablamos de una cuota no muy elevada, tiene la ventaja de poder ahorrar hasta que encuentre una hipoteca que le interese por sus condiciones.
  • Puede seguir buscando otras opciones de vivienda, si le encaja otra opción mejor siempre y cuando le compense “perder” la señal inicial.

 

La única posible desventaja a la que se enfrentan ambas partes es a la fluctuación de los precios en el mercado. Para el propietario es beneficioso si los precios bajan, ya que su precio de venta es inamovible, y saldría ganando en ese caso. Y para el inquilino es beneficioso si los precios al menos se mantienen o suben.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Calvo Rey

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